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Tiempos de coincidencias, al Árbol de la Noche Triste o de la Noche Victoriosa, como muchos prefieren llamarlo, le llego su momento, tras conmemorarse quinientos años de aquel acontecimiento, aunque igual opacado por la actual emergencia sanitaria que parece no ceder en nuestro país, peculiar casualidad que hace exactamente cinco siglos los mexicas comenzaban a padecer los estragos que produjo en su población la aparición del virus de la viruela, a la cual se referían con el nombre de hueyzahuatl, en aquel distante 1520 el contagio influyó negativamente terminando con la vida del penúltimo tlatoani, Cuitlahuac, y facilitándole a Cortés la conquista.

Tal vez entonces la cara que parece asomarse del tronco ya muerto del viejo ahuehuete sea la de la hueyzahuatl, la mortal pandemia que arrasó la gran Tenochtitlan.

De sismos y pandemias


Esta mañana un sismo de magnitud 7.5 sacudió a nuestra Ciudad de México en plena emergencia sanitaria por COVID-19, una curiosa coincidencia considerando el antecedente de que durante la pandemia del H1N1 a finales de abril y principios de mayo del 2009 también tembló, esa mañana casi al mediodía del 27 de abril fue de 5.7 grados.

Quizás no a todos les causa un poco de miedo esto del Coronavirus pero después de aquella otra aterradora coincidencia de los 19 de septiembre, el del 85 y el del 2017, prácticamente a todos nos produce pánico quedarnos en casa mientras la tierra se mueve.

Esto también pasará


Ahora que mandaron a Susana Distancia a quedarse en su casa mientras los demás andan por la calle como si nada, aquellos que desde hace poco más de tres meses hacen los pronósticos de cómo evolucionaría la pandemia, a cada rato se lavan las manos y nos dan otros datos.

Y del cubre bocas ni hablamos, hay quienes no lo quieren usar tal vez porque para ellos es sinónimo de tapa bocas, lo cual por cierto, no les vendría mal para evitar decir barbosadas, como aquello de que no mentir, no robar, no engañar, ayuda para que no dé el coronavirus…

¡Como extraño salir a algún lugar interesante de la ciudad y hablar de eso en este blog!


No sé si pueda haber algo de nuevo en ésta normalidad de semáforo rojo por la que estamos transitando ahora, lo que sí resulta innegable es que la imagen ilustra perfectamente lo que es esa nueva etapa de la que tanto nos hablan, el momento esperado por ciudadanos de todos los estratos sociales, la hora de ir a comprar una Corona bien fría sin tener que gastar en una caja entera con todas al tiempo.

Esto sucedió en algún lugar de la ciudad y por todos lados de la CDMX, así pues, nuevamente hay cerveza en las tiendas, y tráfico en las avenidas, y todas esas cosas que no sabemos si son necesariamente buenas para nuestra nueva normalidad.


A cinco días de que concluya la Jornada Nacional de Sana Distancia, tres semanas después de la fecha que la Secretaría de Salud aseguró se alcanzaría el pico de contagios (por ahí del ocho de mayo dijeron), ayer martes nuestro país registró el mayor número de muertes por Covid en un sólo día, 501 fallecidos, y mientras la letalidad anda en 11%, la más alta de América Latina, seguramente por aquello de las cifras ocultas y en lo que aplanan la curva y doman la pandemia, la gente va por la calle realmente como si nada antes de que entre oficialmente la nueva normalidad…

Zona de contagio


Como que caminando hacia la nueva mortalidad (así casi lo dijo alguien por ahí), hasta el Árbol de la Noche Triste que lleva ya un buen rato sabiéndose parte de las estadísticas de mortandad, se hizo acreedor de una manta que nos previene sobre que ésta es zona de alto contagio, ¡cuidado!

Un sitio histórico que en circunstancias normales jamás ha conglomerado multitudes, y en estos días extraños de coronavirus difícilmente lo hará, de cualquier forma este pasar de largo, no pasear, ni siquiera caminando y sí en bici, es un poco por nostalgia de cuando se podía ser peatón y recorrer las calles, aunque ya sé, a muchos no les importa y salen como si nada, pero la realidad es que nada es igual, ya vendrán tiempos mejores para caminar, sólo espero no ser tragado por la nueva mortalidad.

Los sanitizadores


Ya instalados en el denominado por las autoridades sanitarias pico de la pandemia, en ocasiones nos encontramos con estos personajes aparentemente nuevos en nuestra virulenta cotidianidad, los sanitizadores, quienes recorren las calles de nuestra ciudad esterilizando probables focos de infección, previniendo así la posibilidad de contagios que en estos momentos serían funestos.


En estos tiempos en que todo mundo habla del Coronavirus, otros cuantos del Covid 19 y los menos sobre el SARS-CoV-2, hasta algunas de las esculturas, bustos y estatuas que hay en la ciudad nos sugieren el uso del cubre bocas, en este caso en particular, es José José quien además parece Cantarnos un fragmento de aquel éxito de los ochenta, “ Me vas a echar de menos”…

Me vas a echar de menos
cuando veas la lluvia
y no esté junto a ti
y buscarás mi mano
para apretarla fuerte
y vas a amarme así
me vas a echar de menos
cuando te sientas sola
en brazos de otro amor
y sepas que aún existo
y que vivo mi vida
o a lo mejor ya no.

Y me estarás llamando cada 20 de abril
y dirán que no hay nadie
que estoy lejos de aquí
y te pondrás muy triste
pensando en lo que hiciste
y no podrás fingir.


Un Madero peatonal sin peatones, insólito, así es como luce por estos días una de las calles principales de nuestro Centro Histórico, trayecto predilecto de muchos visitantes que transitan hacia el Zócalo o hacia el Eje Central.

Aclaro que mi recorrido lo hice en bicicleta, durante ésta que es mi segunda salida en todos estos días de unas vacaciones forzadas de dos semanas y media, a las cuales le aumentaron una semana y media adicional, un auténtico aislamiento más cercano a la cuarentena que a un mes sabático.

Son los tiempos de contingencia sanitaria y de sana distancia que vivimos, tiempos de quedarse en casa y de darle (aún contra nuestra voluntad) un respiro a nuestro planeta, ahora que las ciudades de todo el mundo han vencido a la humanidad en todas sus modalidades, peatón, ciclista, automovilista, motociclista, etcétera.

Un Zócalo desolado


Esté es nuestro Zócalo hace exactamente una semana, el domingo 29 de abril a las 3:37 de la tarde durante un recorrido en bicicleta, así lucía también el Monumento a la Revolución, mientras que Madero en cambio, continuaba con una afluencia no tan conveniente para estos tiempos de contagio, aunque definitivamente sin llegar a la cantidad de gente circulando que suele hacerlo.