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Del art nouveau de Adamo Boari que todos conocemos en el exterior del Palacio de Bellas Artes, llegamos al art déco de Federico Mariscal con mármol mexicano, ónix y herrería de la Casa Brandt de París, algo que alegraría enormemente a Don Porfirio.

Y entramos a una especie de penumbra que casi no se nota al caminar por ahí, pero si nos detenemos apenas por unos instantes, justo antes de subir las escaleras, pareciera que todo el peso de su historia y sus acontecimientos podrían derrumbarse sobre nosotros, deben ser los nubarrones que no dejan pasar bien la luz.

Plateros


Este tramo del corredor peatonal de Madero durante mucho tiempo fue conocido como Plateros, debido a que a partir de 1638 ahí se les asignó un lugar fijo a los artesanos que fabricaban artículos de oro y plata, por orden del virrey en turno, Lope Díez de Aux y Armendáriz, quien tiene la peculiaridad de ser el primer virrey criollo de la Nueva España.

Como se aprecia en la imagen aún se conserva el Antiguo oficio ahora con estos centros joyeros.


Hace mucho tiempo existieron en nuestro zócalo, al cual durante el virreinato se le conoció como Plaza de Armas, varias cosas que formaban parte de la antigua plaza, una de ellas fue la Cruz de Mañosca, otra más una fuente, otra muy importante fue el Parian, pero nada tan perturbador como la picota, aquel elemento que tenía la función de dar un severo castigo a todos aquellos infractores de la ley y que si se observa en varias pinturas de la época, se le puede ubicar más o menos donde ahora han colocado un quiosco desmontable, de hecho, en la salida del metro Zócalo que da hacia ese punto hay una ilustración de como era dicha estructura.

Esa misma ilustración se puede encontrar en la tercera sede del Museo Soumaya, casa Guillermo Tovar de Teresa, titulada Planta del Real Palacio y Plaza principal de la Muy Noble y Leal Ciudad de México, sacada en un día de ejecución criminal, vale mucho la pena conocerla y observarla con detenimiento, ya que nos muestra con mayor detalle un entorno y una época de nuestra ciudad que difícilmente podríamos imaginar sin tener esta imagen como referencia.


Esta cúpula tiene la peculiaridad de representar el único gran trabajo que sigue en pie del arquitecto Lorenzo de la Hidalga, de quien la mayoría de sus aportaciones a nuestra ciudad no sobrevivieron hasta nuestros tiempos, destacan además de la linternilla y su tambor con columnas corintias, las pinturas murales en el Interior que decoran la cúpula y que son obra de Juan Cordero.

Hoy en día el templo de Santa Teresa La Antigua es el museo Ex Teresa Arte Actual.

Vista desde un balcón del Museo de las Culturas del Mundo.

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De pronto un día cualquiera por las calles de nuestra ciudad podemos encontrarnos con personajes un tanto peculiares, uno de ellos es Rafael Acosta, conocido como Juanito, quien como recordarán protagonizó en el 2009 un momento surrealista en la historia moderna de la política de nuestro país, junto a López Obrador y la actual alcaldesa de Iztapalapa Clara Brugada, y aunque en fechas recientes algunos medios de comunicación han dado cuenta de sus encuentros y desencuentros con AMLO, parece que nadie se entera de lo que él diga, mientras tanto se va caminando sobre la avenida Insurgentes hacia el metro.

En el retiro


La placa en mármol, ya jubilada, que acompañó a la Piedra del Sol probablemente desde su llegada al Museo de la calle de Moneda en el año de 1885 y hasta 1964, hoy tiene un espacio propio justamente en aquel mismo lugar que ahora conocemos como Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Quedan imágenes dónde ésta cédula informativa acompaña al entonce mal llamado Calendario Azteca junto a importantes personalidades de la historia de nuestro país como Porfirio Díaz o Venustiano Carranza, también existe registro filmográfico en películas de la Época de Oro del cine mexicano como El Signo de la Muerte de 1939 con Cantinflas.

La Galería de Monolitos con la Piedra del Sol fue inaugurada el 16 de septiembre de 1887 en el Museo Nacional.


Lo bueno de la ciudad de México es que hay una gran cantidad de opciones para pasar un buen rato entre museos, lugares de interés y muchas otras alternativas, lo malo es que en algún momento del siglo XX se convirtió en una enorme urbe, un monstruo de proporciones gigantescas que algunas veces, si no es que la mayoría de ellas, da un poco de flojera trasladarse de un punto a otro, además hay que lidiar con los cada vez más frecuentes congestionamientos y el tráfico a consecuencia de las habituales manifestaciones, lo feo es la inseguridad que si bien parece ser bastante alta en la capital, debemos tomar en cuenta que somos poco más de veinte millones en toda el área metropolitana, lo que ahora le han dado por llamar megalópolis, pero mejor no hablar de ciertas cosas.